CÁNCER DE PULMÓN DE CÉLULAS ESCAMOSAS (CPCE)

 

¿QUÉ ES?

El cáncer de pulmón de células escamosas (CPCE) o cáncer de pulmón epidermoide es uno de los tipos de cáncer broncopulmonar más frecuentes, representando alrededor del 40% de los cánceres no microcíticos (células no pequeñas). Se origina en las células inmaduras escamosas, células planas que cubren el interior de las vías respiratorias. Este tipo de cáncer se localiza habitualmente en la parte central de los pulmones y con frecuencia se necrosa en su interior y se asemeja a un absceso, es decir, una acumulación de pus1.

 

 cáncer de pulmón de células escamosas, zona central del pulmón


 

¿CUÁLES SON LOS FACTORES DE RIESGO?

El cáncer de pulmón de células escamosas está más fuertemente relacionado con el tabaquismo que otras formas de cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) y su crecimiento es relativamente lento2,3. Son causas menos frecuentes la exposición ocupacional al amianto u otros agentes cancerígenos, la exposición al radón, el tratamiento previo con radioterapia o quimioterapia y la infección por VIH.


 

¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

En fases precoces de la enfermedad, no produce ningún tipo de síntoma o son muy inespecíficos y parecidos a los de algunas enfermedades benignas como un resfriado o una bronquitis. En la mayoría de las ocasiones el paciente no nota los primeros síntomas hasta que el tumor crece, ocupa espacio o empieza a interferir con las estructuras cercanas.

Los síntomas más comunes son2,3:

Disnea: dificultad para respirar

Tos

Neumonía obstructiva

Hemoptisis o expectoración sanguinolenta

Estos síntomas también son similares a los de otros problemas médicos2 (enfermedades respiratorias, por ejemplo), hecho que repercute en que en la mayor parte de las ocasiones no se acude al médico hasta que las molestias son más graves o persistentes5, con lo que el diagnóstico a menudo se produce cuando el tumor es grande1.

En la actualidad en España no existen programas ni pruebas eficaces para la detección precoz del cáncer de cabeza y cuello. Los expertos recomiendan que se haga un seguimiento especial a las personas con factores de riesgo conocidos como grandes fumadores y bebedores. Una simple exploración por parte de especialistas en ORL o máxilo-facial puede diagnosticar tumores en estadios precoces, muchas veces asintomáticos1.


 

LA ENFERMEDAD EN CIFRAS

Representa alrededor del 40% de los cánceres de pulmón no microcíticos (CPNM)1.
 

Representa alrededor del 40% de los cánceres de pulmón no microcíticos (CPNM)


 

RETOS Y AVANCES EN EL TRATAMIENTO

Los cánceres de pulmón de células escamosas son genéticamente muy complejos y se caracterizan por la elevada presencia de mutaciones; sólo los melanomas malignos presentan una mayor concentración de anomalías genéticas4,5. La complejidad de estos tumores, asociados en gran parte a la carcinogénesis del tabaco6, complica en gran medida los enfoques del tratamiento. Además, los pacientes que sufren CPCE tienden a tener una mayor incidencia de comorbilidades o enfermedades asociadas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)7,8.

A pesar de los avances que se han producido en el panorama terapéutico del cáncer de pulmón en los últimos años, los pacientes con CPCE continúan teniendo necesidades no cubiertas. Hasta hace poco, la primera opción de tratamiento (terapia sistémica de primera línea) para pacientes con CPCE se limitaba a la quimioterapia doble basada en platino, y aunque en los últimos años se han desarrollado nuevas clases de agentes todavía se requieren nuevas opciones de tratamiento5,6.

 

 

Referencias:

  1. American Cancer Society. https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-pulmon-no-microci- tico/acerca/que-es-cancer-de-pulmon-no-microcitico.html
  2. Scagliotti GV, et al. Am Soc Clin Oncol Educ Book 2013:354–8.
  3. Hirsh V. Onco Targets Ther 2017;10:2513–26.
  4. Cancer Genome Atlas Research Network. Nature 2012;489(7417):519–25.
  5. Soldera SV and Leighl NB. Front Oncol 2017;7:50.
  6. Gandara DR, et al. Clin Cancer Res 2015;21(10):2236–43.
  7. Putila J and Guo NL. PLoS One 2014;9(6):e100994.
  8. Søgaard M, et al. Clin Epidemiol 2013;5(Suppl. 1):3–29.
Última actualización 11/11/2019
Uso de cookies

 

Esta página Web utiliza Cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y analizar los hábitos de navegación del usuario. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración de cookies u obtener más información visitando nuestra Política de Cookies.