CÁNCER DE CÉLULAS ESCAMOSAS DE CABEZA Y CUELLO (CCECC)

 

El CCECC tiene varias etiologías que dan lugar a tumores que difieren considerablemente en sus características moleculares, clínicas y biológicas.1 Existen, al menos, 10 localizaciones anatómicas secundarias para el CCECC, lo que dificulta la determinación del alcance y la naturaleza de la patología del paciente y supone todo un desafío a la hora de ser tratada.2 Estas localizaciones incluyen la cavidad oral, la nasofaringe, la orofaringe, la hipofaringe, la laringe, los senos paranasales, la cavidad nasal y las glándulas salivales3.

Debido a la ubicación de los tumores en el CCECC, las estrategias de tratamiento convencionales pueden tener un impacto sustancial y a largo plazo en las funciones fisiológicas naturales, dificultando el habla y la deglución de manera particular, y afectando la apariencia física de los pacientes3,4. Por lo tanto, el tratamiento debe contemplar la preservación del órgano, así como los efectos secundarios a nivel morfológico y estético5. Estas consideraciones también hacen que el método de administración, la tolerabilidad y la adherencia al tratamiento sean muy relevantes en la práctica clínica del CCECC. Generalmente, el tratamiento de los tumores individuales requiere un abordaje multidisciplinar basado en el subtipo histológico, el estadio, el estado general de salud del paciente y la función de deglución y vía aérea preliminares3. En base a ello, hay muchos factores diferentes que inciden en las decisiones sobre el manejo del CCECC.

Finalmente, en la actualidad no existen biomarcadores de respuesta establecidos en CEE. Es necesario realizar una investigación para identificar los subgrupos de pacientes con mayor probabilidad de responder a las diferentes terapias sistémicas.

El tratamiento de CCECC puede incluir cirugía, radioterapia y terapia sistémica6. Prácticamente no existe lugar para la cirugía de reducción de volumen; si no se puede lograr una resección completa, hay que considerar seriamente el efecto potencial negativo de la cirugía en relación a la calidad de vida del paciente7.

Cirugía y radioterapia

La cirugía y / o la radioterapia son los tratamientos de elección considerando un estadio temprano8. Sin embargo, pese a los recientes avances en el ámbito quirúrgico y en la administración de radioterapia, hasta el 50% de los tumores localmente avanzados recaen, normalmente dentro de los 2 años posteriores al tratamiento3. En consideración, las opciones para la cirugía de rescate o re-irradiación son limitadas3, a pesar de que la administración de radiación y quimiorradiación ha sido optimizada para proporcionar regímenes de tratamiento de carácter conservador respecto a los órganos9. La respuesta individual a la radioterapia depende en gran medida de la localización del tumor y de características tales como la radiosensibilidad intrínseca de las células tumorales, la repoblación y la hipoxia9.

Terapia sistémica

El cuidado básico para el tratamiento sistémico primario es la quimiorradiación concomitante basada en cisplatino. Existen algunas alternativas que incluyen cetuximab o carboplatino / 5-fluorouracilo en infusión (5-FU), ambos con radioterapia simultánea10. En pacientes con tumores nasofaríngeos, la terapia sistémica primaria es cisplatino más radioterapia con o sin cisplatino adyuvante / 5-FU o carboplatino / 5-FU10. Para los pacientes con CCECC recurrente o metastásico, el tratamiento combinado con cisplatino o carboplatino, 5-FU y cetuximab, o el tratamiento con un solo agente con nivolumab, está sustentado por una evidencia clínica de alta calidad10. En las guías también se incluyen otras terapias combinadas y de agente único, pero basadas en evidencias de menor calidad; estas incluyen pembrolizumab, afatinib* (solo en tipologías no nasofaríngeas), docetaxel y metotrexato10.

EL CCECC es el sexto cáncer más común en el mundo, con más de 500.000 nuevos casos al año11. En décadas recientes, una disminución del consumo excesivo de alcohol y tabaco se asoció con una reducción en la incidencia de carcinomas localizados en la hipofaringe y la laringe12. Sin embargo, se ha producido un aumento en la incidencia del carcinoma de células escamosas orofaríngeas, incluso en pacientes que no beben ni fuman. Este fenómeno se ha atribuido a otros factores etiológicos, como la infección por el virus del papiloma humano (VPH)12. De hecho, se prevé que la incidencia anual de cáncer de la orofaringe relacionado con el VPH pueda superar la del cáncer de cuello uterino en el año 202012.

En todos los cánceres de cabeza y cuello, la tasa de supervivencia relativa a 5 años mejoró de un 52,7% a un 65,9% entre 1982-1986 y 2002-200613. Sin embargo, ha habido poca mejoría desde entonces. Las estadísticas recientes del programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER son sus siglas en inglés) del National Cancer Institute, basados en datos de 2006-2012, indican que la tasa de supervivencia a 5 años en pacientes con cáncer de cavidad oral y faríngea es del 64%, mientras que en pacientes con cáncer de laringe es del 61%14. El pronóstico para los pacientes con CCECC recurrente o metastásico depende del estado de caracterización del VPH, con peores tasas de supervivencia a largo plazo mostradas en pacientes con CCECC de tipo VPH negativo15. En general, la tasa de supervivencia global a los 5 años para el CCECC de tipo VPH negativo es del 50% aproximadamente, pero es más elevada en pacientes con el tipo VPH positivo, alcanzando hasta el 80%6.

El VPH y la proteína supresora tumoral p16 son los marcadores pronosticadores establecidos para el CCECC relacionado con el VPH, con carcinomas de células escamosas orofaríngeas de tipo VPH positivo que exhiben una mayor expresión de p16 que los tumores de tipo VPH negativo16. La supervivencia de los pacientes con CCECC se ve prolongada si los tumores son de tipo VPH positivo y p16 de tipo positivo. Sin embargo, a día de hoy no existen biomarcadores de respuesta establecidos en CCECC.

 

Referencias:

  1. Mountzios G, et al. Ann Oncol 2014;25(10):1889–1900.
  2. Stadler M, et al. Hematol Oncol Clin North Am 2008;22(6):1099–1124.
  3. Suh Y, et al. Cell Death Dis 2014;5(1):e1018.
  4. Wise-Draper T, et al. Transl Res 2012;160(3):167–177.
  5. Braakhuis B, et al. Ann Oncol 2012;23(suppl 10):x173–x177.
  6. Dok R, et al. Cancers 2016;8(4):41.
  7. Roland NJ, et al. Head and Neck Cancer: Multidisciplinary Management Guidelines. 4th edition. London: ENT UK; 2011.
  8. Aung K, et al. Cancers Head Neck 2016;1:2.
  9. Ow TJ, et al. Arch Pathol Lab Med 2015;139(11):1379-1388.
  10. National Comprehensive Cancer Network. NCCN Guidelines Version 2.2017 Head and Neck Cancers. Available at: https://www.nccn.org/professionals/physician_gls/pdf/head-and-neck.pdf. Accessed: July 2017.
  11. Whang S, et al. Viruses 2015;7(9):5040-5065.
  12. Marur S, et al. Mayo Clin Proc 2016;91(3):386-396.
  13. Pulte D, et al. Oncologist 2010;15(9):994-1001.
  14. Seer.cancer.gov Cancer of the Larynx - Cancer Stat Facts. https://seer.cancer.gov/statfacts/html/laryn.html. Accessed: July 2017.
  15. OncLive. Unmet Needs in Recurrent HNSCC. http://www.onclive.com/peer-exchange/advanced-hnscc/unmet-needs-in-recurrent-hnscc. Accessed: July 2017.
  16. Coordes A, et al. Eur Arch Otorhinolaryngol 2015;273(8):2157-2169.

 

** Afatinib está aprobado en más de 70 mercados, incluyendo la Unión Europea, Japón, Taiwán y Canadá bajo la marca GIOTRIF®, en los EE.UU. Bajo la marca GILOTRIF® y en India bajo la marca Xovoltib®; si desea ver la lista completa, consulte aquí. Las condiciones de registro difieren internacionalmente; Consulte la información de prescripción aprobada localmente.

Última actualización 02/12/2019
Uso de cookies

 

Esta página Web utiliza Cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y analizar los hábitos de navegación del usuario. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración de cookies u obtener más información visitando nuestra Política de Cookies.