TRATAMIENTO TRAS EL DIAGNÓSTICO

 

 

El diagnóstico del cáncer de pulmón se realiza mediante pruebas de imagen y análisis de muestras de tejido y sangre, las cuales permiten determinar el tipo de cáncer y el grado de extensión tumoral o el estadio de la enfermedad en que este se encuentra.

En base a estos resultados y según las características del paciente, se recomendará una opción de tratamiento determinada. Las opciones incluyen cirugía, radiación, quimioterapia, terapias dirigidas e inmunoterapia.

 

 

Cirugía

La cirugía suele ser el tratamiento de elección en CPNM (Cáncer de Pulmón No Microcítico) diagnosticado en etapas tempranas (estadios l-ll) y normalmente se lleva a cabo en combinación con otros tratamientos.

El objetivo es eliminar el tumor mediante la extirpación de una sección o del lóbulo del pulmón que lo contiene, o incluso la totalidad del pulmón. Sus principales efectos secundarios son el dolor después de la intervención, la acumulación de líquido en el tórax y dificultad temporal para respirar.

 

 

Radioterapia

El tratamiento de radiación consiste en emplear altas dosis de radiación ionizante con el objetivo de destruir las células cancerígenas y reducir el tumor. En estadios de la enfermedad más avanzados también se utiliza con fines paliativos, frenando la progresión y mejorando la calidad de vida. En muchas ocasiones se combina con cirugía, y/o quimioterapia, aumentando así las posibilidades de que un tratamiento sea eficaz. Los posibles efectos adversos son fatiga, reacciones cutáneas, alteración de las mucosas y pérdida de apetito.

Existen dos tipos principales de radioterapia:

  • La radioterapia con haces externos1
    La radiación se dirige desde fuera del cuerpo hacia el tumor. En los últimos años, las técnicas más novedosas de radioterapia con haces externos han demostrado una mejora en cuanto a la precisión en el tratamiento del cáncer de pulmón1, a la vez que han logrado reducir la exposición de los tejidos sanos adyacentes. Las principales técnicas de este tipo de radioterapia son:

 

Conformada en 3D (3D-CRT)
De intensidad modulada (IMRT)
Corporal estereotáctica (SBRT) o también conocida como radioterapia ablativa estereotáctica (SABR) y
Radiocirugía estereotáctica (SRS).

 

  • La braquiterapia (radiación interna)1
    Se utiliza para reducir el tamaño de los tumores localizados en la vía respiratoria y aliviar así sus síntomas. Consiste en la colocación de una pequeña fuente de material radiactivo en el tumor o la vía respiratoria cercana, que, por lo general, se retira después de un breve periodo de tiempo.

 

 

Quimioterapia

Consiste en la combinación de fármacos que actúan contra las células que crecen y se dividen con rapidez, como las cancerosas, con el objetivo de reducir o eliminar el tumor por completo. Al ser un tratamiento sistémico, actúa por todo el organismo, y por tanto tiene efecto tanto en el tumor primario como en las posibles metástasis localizadas a distancia. Por esta razón, es el tratamiento principal en tumores en estadio IV o metastásico. En pacientes con estadios II y III se puede usar después de la cirugía para ayudar a prevenir la recaída del cáncer o previamente a la cirugía o la radiación, para reducir el tamaño del tumor y permitir que la intervención quirúrgica sea más sencilla y la radiación más efectiva.

La quimioterapia puede ser administrada de formas muy diversas: oral, intravenosa, en inyección intratecal (entre los tejidos que recubren el cerebro y la médula espinal), intraperitoneal (cavidad peritoneal), intraarterial o tópica.

Los efectos secundarios de la quimioterapia pueden incluir náuseas y vómitos, diarrea, llagas en la boca, pérdida de cabello, hormigueo y entumecimiento de las extremidades, anemia, reducción del número de glóbulos blancos y/o plaquetas en sangre, fatiga y cansancio.

 

 

Terapias dirigidas

Las terapias dirigidas son un grupo de fármacos que actúan específicamente contra las células cancerosas, bloqueando los mecanismos de crecimiento y desarrollo del tumor. Al enfocarse en los cambios moleculares y celulares específicos del cáncer, es posible que las terapias dirigidas contra el cáncer sean más efectivas que otros tratamientos, como la propia quimioterapia y radioterapia, y menos dañinas para las células normales.

Una vez se identifica la diana molecular al que se dirige el tratamiento, se diseña la terapia. La mayoría de terapias dirigidas pueden ser fármacos de molécula pequeña o anticuerpos monoclonales (mAB).

Habitualmente, los fármacos de molécula pequeña pueden penetrar dentro de las células y pueden actuar sobre las dianas que se encuentran dentro de la célula. Los anticuerpos monoclonales no pueden penetrar la membrana de la célula por lo que se dirigen a blancos que están en el exterior o en la superficie de las células.

Como cualquier tratamiento en el que se produce una destrucción celular, existen algunos efectos secundarios comunes, como pueden ser diarrea, sequedad de piel, reacción cutánea, estomatitis, alteraciones de la presión arterial y sangrado.

 

 

Inmunoterapia

La inmunoterapia se basa en el uso del propio sistema inmune como tratamiento contra el cáncer, lo que significa que, en función del perfil del paciente, suele ser un tratamiento bien tolerado2.

Algunas inmunoterapias se basan en marcar las células cancerosas para facilitar la labor del sistema inmunitario y destruirlas. En cambio, otras están diseñadas para fortalecer el sistema inmunitario y optimizar su funcionamiento contra el cáncer2.

Los tratamientos inmunoterápicos más avanzados son los anticuerpos monoclonales anti-PD-1/PD-L1. El mecanismo de este tratamiento centra su acción en unos determinados glóbulos blancos llamados linfocitos citotóxicos o destructores, que son los encargados de defender nuestro organismo de infecciones específicas.

Los check-points o puntos de control son los encargados de que estos glóbulos blancos no ataquen a otros órganos importantes de nuestro cuerpo, gracias a una proteína que tienen en su superficie llamada PD-1. Esta proteína se une a otra proteína que se llama PD-L1, que se encuentra en la superficie de las otras células, de esta forma los linfocitos vuelven a su situación de reposo. En algunos cánceres, estos linfocitos pueden están inhibidos por una producción excesiva de PD-L1 por parte de las propias células tumorales, y la administración de anticuerpos monoclonales anti-PD-1/ PD-L1 puede reactivar el sistema inmunitario contra el cáncer3.

Los efectos secundarios más comunes incluyen cansancio, además de estreñimiento, náusea, falta de apetito, y dolor muscular u óseo2.

 

 

Recuerda

La prevención es muy importante. Fumar es la causa principal de cáncer y de muerte por cáncer. El humo del tabaco no sólo causa cáncer de pulmón, también es el causante de cánceres de esófago, laringe, boca, garganta, riñón, vejiga, hígado, páncreas, estómago, cérvix o cuello uterino, colon y recto, así como de la leucemia mieloide aguda4-6. De las 250 sustancias conocidas como dañinas en el humo de tabaco, al menos 69 pueden causar cáncer1-3. Por tanto, prevenir el hábito de fumar es la principal herramienta para evitar un cáncer de pulmón.

Los fumadores tienen un riesgo entre 10 y 20 veces mayor de desarrollar cáncer de pulmón (dependiendo del número de cigarrillos / día) que los no fumadores. El porcentaje de diagnosticados de cáncer de pulmón que son fumadores o han abandonado el hábito tabáquico recientemente oscila entre el 80 y el 90 %. Los fumadores pasivos también tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer pulmonar. En términos generales, es similar al de los fumadores de uno a dos cigarrillos al día.

Dejar de fumar disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, de manera que al cabo de 15 años se aproxima al de los no fumadores. Este descenso depende sobre todo del tiempo de consumo.

 

  1. American Cáncer Society. Disponible en: https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-pulmon-no-microcitico/tratamiento/radioterapia.html
  2. Lungcancer.org. A program of Cáncer Care. Find Information. Lung Cáncer 101. Disponible en: https://www.lungcancer.org/
  3. Sociedad Española de Oncología Médica. Disponible en: https://seom.org/info-sobre-el-cancer/cancer-de-pulmon?showall=1
  4. U.S. Department of Health and Human Services. The Health Consequences of Smoking—50 Years of Progress: A Report of the Surgeon General, 2014. Atlanta, GA: U.S. Department of Health and Human Services, Centers for Disease Control and Prevention, National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion, Office on Smoking and Health, 2014.
  5. U.S. Department of Health and Human Services. How Tobacco Smoke Causes Disease: The Biology and Behavioral Basis for Smoking-Attributable Disease: A Report of the Surgeon General. Atlanta, GA: U.S. Department of Health and Human Services, Centers for Disease Control and Prevention, National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion, Office on Smoking and Health, 2010.
  6. National Toxicology Program. Report on Carcinogens. Thirteenth Edition. U.S. Department of Health and Human Services, Public Health Service, National Toxicology Program, 2014.

 

GIO0264-07-2020

Última actualización 09/10/2020