RADIOTERAPIA

El tratamiento de radiación consiste en emplear altas dosis de radiaciones ionizantes con el objetivo de destruir células cancerígenas y reducir tumores. En estadios más avanzados también se utiliza con fines paliativos, frenando su progresión y mejorando la calidad de vida. En muchas ocasiones se combina con cirugía, y/o quimioterapia, aumentando así las posibilidades de que un tratamiento sea eficaz. Los posibles efectos adversos son fatiga, reacciones cutáneas, alteración de las mucosas y pérdida de apetito.

Existen dos tipos principales de radioterapia:

 

 La radioterapia con haces externos1

La radiación se dirige desde fuera del cuerpo hacia el cáncer. En los últimos años, las técnicas más novedosas de radioterapia con haces externos han demostrado una mejora en cuanto a la precisión en el tratamiento del cáncer de pulmón1, a la vez que han logrado reducir la exposición de los tejidos sanos adyacentes. Las principales técnicas son la radioterapia conformada en 3D (3D-CRT), la radioterapia de intensidad modulada (IMRT), la radioterapia corporal estereotáctica (SBRT) o también conocida como radioterapia ablativa estereotáctica (SABR) y la radiocirugía estereotáctica (SRS).

 

 La braquiterapia (radiación interna)1

Se utiliza para reducir el tamaño de los tumores localizados en la vía respiratoria y aliviar así sus síntomas. Consiste en la colocación de una pequeña fuente de material radiactivo en el tumor o la vía respiratoria cercana, que por lo general, se retira después de un breve periodo de tiempo.

 

 

Referencias

  1. American Cáncer Society. Disponible en: https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-pulmon-no-microcitico/tratamiento/radioterapia.html
Última actualización 24/03/2020